
Cansado, coloqué otro ladrillo...
Casi terminaba esa enorme muralla que llevaba un par de días construyendo sin descanso y que formaba una torre inmensa e impenetrable (esta vez si lo será) ya que las antiguas murallas construidas habían sido muy vulnerables y sus escombros yacían esparcidos por los alrededores.
Dentro, sólo quedaba mi ser herido y triste, cansado de esas mentiras que me comían el corazón...decidido coloqué un ladrillo más, casi acababa, y podría descansar.
Lentamente se acerca una silueta, muy lejana aún como para distinguir de quien se trata y la dejo acercarse mientras continúo mi faena, unos minutos despues y unos cuantos ladrillos más he colocado, una voz dulce me habla:
-Hola, ¿que haces? ¿porque construyes es muralla tan grande?
Algo asustado y ocultándome tras mis grandes ladrillos respondí -Vete, no te acerques más y déjame tras mi muralla-
Parecía conmovida, o preocupada...o no sé, que podría saber yo sobre sentimientos si ya no los tenía...y nuevamente su voz dulce habló
-Pareces estar solo y triste, y si estás así, ¿porqué construyes una muralla alrededor tuyo sin puertas ni ventanas? así no podrás ver el exterior, ni podrás saludar a quienes vengan a visitarte, ni podrán pasar a ver como estas-
- Ese es el propósito de esta muralla, no permitir el paso de nadie, ¿ves todos esos escombros a tu alrededor y esparcidos por todo el lugar? son los restos de antiguas murallas, que cayeron cuando a alguien dejé pasar-
Esa fue mi respuesta, y con afán seguí con mi tarea.
- Si ya has dejado antes pasar a alguien, te pido dejes de construir esta fortaleza y me des una oportunidad de pasar-
Ante estas palabras, quedé inmovilizado, sólo quedaban 2 ladrillos por colocar y estaría listo, pero al escuchar esas frases quedé congelado y perplejo, su mirada me pedía una respuesta y mis ojos al encontrarse con los suyos hicieron crecer en mi el único sentimiento que me quedaba.
Por unos minutos la seguí mirando, mientras sentía dentro de mi toda esa ira que me invadía y crecía..y crecía y crecía...hasta que sin más fuerza para contenerla mi rostro transformado en una máscara sangrienta y monstruosa, mi boca fruncida en un rictus mortal, se abrió
-Vete!..vete!! déjame con mi fortaleza, déjame con mi ira, déjame con mi soledad..¿acaso crees que volveré a caer? ¿crees que quiero volver a sentir todo ese dolor y sufrimiento? Déjame! que no quiero volver a sentir eso, no quiero volver a sentir ese dolor!..Largo!...Déjame con mi extraña locura aquí..porque sólo encerrado en mi mismo se puede evitar que vuelva a caer en esas mentiras y engaños que miradas como la tuya provocan-
Y así, sus rostro inclinó, y escondió bajo las sombras, y en silencio me dio la espalda y empezó a caminar a algún desconocido lugar, y yo, colocaba esos últimos ladrillos, que me sumían en eterna oscuridad.
Pixie Corpse.
