martes, 28 de septiembre de 2010

Manikí



Oscuridad, es lo único que puedo ver a donde sea que mueva mis ojos, cuando repentinamente se enciende la luz de la habitación y durante unos minutos me daña los ojos, hasta que me acostumbro a ella.

-Ah, sigues aquí-

Esa es tu voz, que expresa una frase de sorpresa de verme ahí, sabiendo que siempre lo he estado, que he estado ahí desde que me viste mientras paseabas por entre bastidores. Al verte y escucharte la alegría se ciernen sobre mi, te había estado esperando, me alegra tanto verte y saber que estas ahí para mi, aunque no puedas verlo, ni sentirlo.

Lentamente me tomas de las manos, y tu sonrisa ilumina tu rostro, y tus ojos brillan bajo la luz que baña la habitación. Y volvemos a jugar como siempre, tu conmigo, yo contigo....aunque no puedas sentirlo.

¿Acaso podría ser más feliz? He de pasar la vida con la persona que quiero, y ella pasará la suya conmigo, sabe que estaré allí esperándola, sabe que siempre la recibiré, y más y más crece lo que llevo en mi interior, como si un corazón comenzara a crecer, como si dejara de ser sólo un manikí y poder ser finalmente la persona que esperaba ser....

El teléfono suena, y ella se levanta a responderlo, al escuchar la voz por el intercomunicador, su rostro parece iluminarse más, y su sonrisa es más alegre ¿quien será?....y pasan los minutos y ella no regresa......y el atardecer se convierte en noche....y parece haberse olvidado de mi.

Al regresar me encuentra nuevamente donde me dejó, me toma y descuidadamente me cuelga en un rincón, sin notar que uno de los hilos que me permiten moverme se enreda en mi cuello, el hilo que va en mi pecho.

Y así, colgado desde la esquina de su habitación, asfixiado por mi propio sentimiento, miro entrar a alguien , ella al verlo le sonríe y le abraza, parecen felices, mientras una fría lágrima desciende por mi mejilla, mientras ese hilo sigue convirtiéndome en el frío objeto que era cuando ella me encontrase, en ese manikí vació y sin corazón.

Unos minutos más y la lágrima se congela en mi rostro, único recuerdo de que yo siempre quise ser más que tu muñeco.

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